Por: Ramiro Fernado Banda García
Desde tiempo inmemorial, los francmasones hemos sostenido que la instrucción del pueblo es el cimiento de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Como miembros del magisterio mexicano no puedo permanecer indiferente ante los diagnósticos que miden la formación de las futuras generaciones. La educación es el mazo y el cincel con el que la sociedad desbasta la piedra en bruto de su juventud.
México se mantiene entre los países con resultados más bajos de la OCDE; Matemáticas registra su nivel más bajo desde 2006
Los resultados de la prueba PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa los desafíos que enfrenta la educación en México, particularmente en el desarrollo de competencias matemáticas, lectoras y científicas entre los estudiantes de 15 años.
El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es una evaluación internacional que busca conocer qué tan preparados están los jóvenes para aplicar sus conocimientos y habilidades en situaciones de la vida real.
A diferencia de una evaluación basada únicamente en la memorización, PISA analiza la capacidad de los estudiantes para comprender textos, resolver problemas, interpretar información, utilizar conocimientos matemáticos y científicos y desarrollar razonamiento crítico.
En la edición 2025 participaron en México 7 mil 843 estudiantes de 297 planteles educativos. Los resultados oficiales fueron publicados el 8 de septiembre de 2026 y muestran importantes retos para el sistema educativo nacional.
En Matemáticas, México obtuvo 388 puntos, el resultado más bajo registrado desde 2006. Solamente alrededor del 30 por ciento de los estudiantes alcanzó el nivel básico de competencia.
En Lectura, el país obtuvo 408 puntos, mientras que el promedio de la OCDE se ubicó en 476. En Ciencias, México alcanzó 414 puntos, mostrando una relativa estabilidad respecto a la evaluación de 2022.
Los resultados de PISA 2022 ya habían mostrado un panorama complicado. En aquella edición, México obtuvo 395 puntos en Matemáticas, 415 en Lectura y 410 en Ciencias, mientras que cerca de dos terceras partes de los estudiantes no alcanzaron la competencia matemática básica.
Un reto que va más allá de una prueba
Los resultados plantean la necesidad de analizar de manera integral las condiciones en las que aprenden los estudiantes y trabajan los docentes.
La prueba PISA no evalúa los planes de estudio específicos de cada país ni pretende calificar individualmente a los maestros. Su principal utilidad consiste en ofrecer información que permita identificar fortalezas y debilidades de los sistemas educativos y orientar las políticas públicas.
Uno de los principales desafíos consiste en avanzar de un modelo centrado en la repetición y memorización hacia estrategias que impulsen la investigación, la comprensión, la argumentación, la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
La Nueva Escuela Mexicana plantea precisamente una mayor participación de los estudiantes en proyectos y actividades vinculadas con problemas reales de su entorno. Sin embargo, para que estas estrategias puedan desarrollarse plenamente, también resulta indispensable que los planteles cuenten con los recursos humanos, materiales y económicos necesarios.
Las escuelas públicas enfrentan además problemas relacionados con infraestructura, movilidad de estudiantes y cambios constantes en la matrícula, situaciones que pueden afectar la continuidad de los procesos educativos.
Fortalecer el acompañamiento docente
Ante este escenario, también cobra importancia el acompañamiento pedagógico y el trabajo colectivo de los docentes mediante los Consejos Técnicos Escolares.
Estos espacios pueden convertirse en herramientas para analizar las necesidades particulares de cada comunidad educativa, diseñar estrategias y buscar soluciones que respondan a las condiciones reales de las escuelas.
Los resultados de PISA, más que convertirse únicamente en una clasificación internacional, representan una oportunidad para revisar qué está funcionando y qué debe modificarse dentro del sistema educativo.
El reto consiste en garantizar que los estudiantes desarrollen las herramientas necesarias para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo, con capacidad para analizar información, tomar decisiones, resolver problemas y participar de manera responsable en la sociedad.
México tiene por delante la tarea de fortalecer su sistema educativo con una visión de largo plazo, atendiendo especialmente a las comunidades y estudiantes que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.
La próxima aplicación de PISA está prevista para 2029, por lo que los resultados de 2025 representan un punto de referencia para evaluar los avances y desafíos de los próximos años.
Sabemos que el remedio no es adiestrar para una prueba estandarizada, sino edificar una verdadera transformación pedagógica integral desde nuestras escuelas:
La NEM impulsa el aprendizaje basándose en proyectos y en la resolución de problemas reales. Esto coincide con el ideal masónico de aplicar la ciencia al bienestar de la comunidad. Esto manifiesta Metodologías Comunitarias que pretenden transformar el contexto, sin embargo, no hay recursos e instrumentos utilizables en los planteles educativos.
Pasar del memorismo pasivo a la inferencia, la investigación y la argumentación es uno de los retos más grandes de la educación mexicana. El alumno debe ser el constructor activo de su propio conocimiento y desarrollador del Pensamiento Crítico, que le permita desenvolverse en un futuro empleo con eficiencia y efectividad.
Las escuelas públicas de México enfrentan altos índices de movilidad, fluctuación de matrícula e infraestructura rezagada. La verdadera fraternidad exige que los recursos se dirijan prioritariamente a los sectores más vulnerables en búsqueda de la justicia y la equidad institucional.
Se ha convertido en una meta indiscutible fortalecer el acompañamiento pedagógico y el codiseño curricular, convirtiendo los Consejos Técnicos Escolares (CTEs) en verdaderos talleres de trabajo colectivo docente, enfocados en la transformación de los entornos escolares y sus miembros. Solo es necesario proporcionar los recursos humanos y materiales y económicos qque permitan accionar adecuadamente.
La prueba PISA es tan solo una escuadra externa que marca las desviaciones de nuestro templo educativo. No debemos temerle ni divinizarla, sino entenderla como un insumo para ajustar la plomada de la política pública y el nivel de la equidad.
