Administrando mi economía
Columna: Con mi Lupa
Por: Alma Cárdenas
¿Alguna vez ha sentido que el dinero llega justamente cuando más lo necesita?
A veces parece que, cuando creemos que ya no podemos resolver un gasto, aparece una oportunidad, un ingreso inesperado o una solución que no habíamos contemplado.
Por eso también debemos aprender a cambiar nuestra manera de pensar.
No es lo mismo decir:
“No tengo dinero.”
que preguntarnos:
”¿Cómo puedo administrar mejor lo que tengo?”
Pensar en abundancia no significa gastar sin medida ni esperar que el dinero aparezca mágicamente. Significa dejar de vivir permanentemente desde la carencia y comenzar a reconocer las posibilidades que tenemos para generar, administrar y hacer crecer nuestros recursos.
Porque de nada sirve ganar bien si gastamos todo.
Tampoco sirve tener un ingreso pequeño si no aprendemos a organizarlo.
La economía personal necesita orden.
Primero debemos saber cuánto entra y cuánto sale.
Después identificar cuáles son nuestros gastos indispensables y cuáles podemos reducir.
Y, aunque parezca difícil, procurar guardar una cantidad, por pequeña que sea.
El ahorro no comienza cuando nos sobra dinero.
Muchas veces comienza cuando decidimos apartar primero una pequeña cantidad y aprender a vivir con lo demás.
También debemos aprender a prever.
Un automóvil puede descomponerse.
Una casa puede necesitar reparación.
Puede aparecer un gasto familiar inesperado.
Y cuando tenemos un pequeño fondo para emergencias, el problema sigue existiendo, pero deja de convertirse inmediatamente en una crisis.
Otra enseñanza importante es no gastar solamente para aparentar.
Hay personas que compran cosas que realmente no necesitan para demostrar ante los demás que pueden pagarlas.
Y después pasan meses preocupadas por las deudas.
La verdadera abundancia no consiste en tener muchas cosas.
Consiste en vivir con tranquilidad.
Poder pagar nuestras obligaciones.
Tener un poco guardado.
Disfrutar lo que ganamos sin sentir que cada compra nos llevará al siguiente problema.
También debemos enseñar esto a nuestros hijos.
Que el dinero cuesta trabajo.
Que ahorrar es importante.
Que no todo lo que queremos necesitamos comprarlo inmediatamente.
Y que aprender a administrar desde jóvenes puede evitar muchos problemas en el futuro.
Hay que cambiar una frase que nos limita:
“No tengo.”
Podemos comenzar a decir:
“Hoy tengo esto y voy a aprender a administrarlo mejor.”
Porque cuando reconocemos lo que sí tenemos, dejamos de concentrarnos únicamente en lo que nos falta.
La abundancia también está en saber aprovechar una oportunidad, desarrollar una habilidad, trabajar con entusiasmo, emprender, aprender algo nuevo y cuidar aquello que con esfuerzo hemos conseguido.
No se trata de negar las dificultades económicas que muchas familias enfrentan.
Se trata de no permitir que el miedo al dinero nos paralice.
Pensemos en grande, pero administremos con los pies en la tierra.
Soñemos con abundancia, pero hagamos un presupuesto.
Busquemos prosperidad, pero también aprendamos a ahorrar.
Y disfrutemos lo que tenemos hoy sin poner en riesgo nuestro mañana.
La abundancia no solamente llega cuando pensamos que podemos tener más; también aparece cuando aprendemos a cuidar, administrar y agradecer lo que ya tenemos. No permita que la frase “no tengo” se convierta en una sentencia para su vida; cambie la pregunta por “¿qué puedo hacer con lo que tengo para estar mejor?”… porque la prosperidad también se construye con pensamientos, trabajo, disciplina y buena administración… no cree usted?
