LA OBRA PÚBLICA SE MIDE EN LA CALLE
EL INQUISIDOR
LUIS ARMANDO VARGAS TORRES
La obra pública adquiere valor cuando deja de ser una cifra dentro de un presupuesto y se convierte en una solución a la problemática social. En Nuevo Laredo, donde diariamente miles de personas se trasladan por sus calles para acudir al trabajo, llevar a sus hijos a la escuela, realizar actividades comerciales o simplemente regresar a casa, la calidad de las vialidades tiene una relación directa con su calidad de vida y forma parte nodal en la atracción de inversiones.
Siendo Nuevo Laredo el principal puerto de entrada aduanero del país y punto de atracción para empresas extranjeras por el llamado Nearshoring es de vital importancia apostarle a la movilidad
Por ello, la intervención de vialidades en sectores como la colonia 20 de noviembre debe analizarse desde una perspectiva ciudadana y no únicamente desde el discurso político. Lo importante no es solamente cuánto se invirtió, sino qué problema se resolvió, a cuántas personas beneficia y si el dinero público fue utilizado de manera responsable.
Por ello la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal decidió centralizar su visión en una zona altamente transitada con problemas añejos de drenaje que por más mantenimiento que se le daba, las aguas volvían a deteriorar el pavimento.
Las obras realizadas en la colonia 20 de noviembre y en distintos puntos de la Calzada de los Héroes tienen una característica que vale la pena destacar: atienden un asunto que difícilmente puede considerarse secundario para Nuevo Laredo, la movilidad.
Con inversión superior a los 18 millones de pesos destinada a la adecuación vial de la Calzada de los Héroes, la repavimentación de la calle Guatemala y la rehabilitación de la lateral oriente de esa vialidad representa una cantidad importante de recursos. Y precisamente por eso merece ser observada con seriedad, no solamente desde la perspectiva política, sino desde la perspectiva de quienes pagan impuestos.
La responsabilidad de un gobernante no termina cuando inaugura una obra. En realidad, comienza mucho antes: al decidir qué obra es prioritaria, cuánto debe costar, en qué condiciones debe contratarse y qué beneficios producirá para la comunidad.
Continúa después de su entrega, mediante la supervisión de la calidad de los trabajos y el mantenimiento necesario para que la inversión no termine deteriorándose prematuramente de ahí la importancia del COPLADEM que atinadamente mantiene la alcaldesa.
En materia de infraestructura urbana, gastar no necesariamente significa invertir. La diferencia está precisamente en el resultado. Una inversión pública es eficiente cuando resuelve una necesidad, mejora un servicio, reduce riesgos, facilita la movilidad o genera condiciones para que la actividad económica y social se desarrolle de mejor manera.
Una calle reparada puede parecer, a primera vista, una obra sencilla. Sin embargo, para quien diariamente tiene que recorrerla, puede representar menos tiempo en el tráfico, menor riesgo de accidentes, menos desgaste para su vehículo y mayor seguridad para cruzar o caminar por la zona. Ese es el verdadero indicador de una obra pública: el impacto que tiene en la vida cotidiana de las personas.
Nuevo Laredo tiene una dinámica particular por su condición fronteriza y por el movimiento constante de personas y mercancías. En ese contexto, mantener vialidades funcionales no es un asunto secundario. La movilidad forma parte de la actividad económica y de la competitividad de la ciudad.
Sin embargo, precisamente por la importancia de estos recursos, la sociedad tiene derecho a exigir transparencia, eficiencia y rendición de cuentas. La obra pública se mide en la calle, no en el discurso.
En política, inaugurar una obra siempre genera fotografías, discursos y aplausos. Pero una vez que termina el acto protocolario y se retiran las autoridades, comienza la verdadera evaluación: la que hacen los ciudadanos cuando utilizan diariamente aquello que se construyó con dinero público.
Las obras realizadas en la colonia 20 de noviembre y en distintos puntos de la Calzada de los Héroes tienen una característica que vale la pena destacar: atienden un asunto que difícilmente puede considerarse secundario para Nuevo Laredo, la movilidad y en eso la presidentaCarmen Lilia tiene clara la problemática citadina.
Porque el dinero público no es del gobierno. El gobierno lo administra. Esa diferencia parece sencilla, pero tiene profundas implicaciones. Por ello, el verdadero mérito de una obra pública no está en anunciar cuánto se gastó, sino en demostrar cuánto beneficio produjo.
En una ciudad como Nuevo Laredo, una vialidad en buenas condiciones significa mucho más que una superficie de concreto o asfalto. Puede significar reducir tiempos de traslado, disminuir riesgos de accidentes, facilitar el acceso a colonias, mejorar la circulación y generar mejores condiciones para quienes todos los días tienen que cruzar la ciudad para trabajar.
Ese es el punto donde la obra pública adquiere una dimensión social. La administración de Carmen Lilia Canturosas ha planteado estas intervenciones como parte de una estrategia para mejorar vialidades que concentran un importante flujo vehicular.
El plan tiene lógica: cuando los recursos son limitados, la obligación de cualquier gobierno es establecer prioridades y dirigir el presupuesto hacia los puntos donde pueda producir el mayor beneficio colectivo.
Un conductor que deja de esquivar baches. Un peatón que cuenta con mejor iluminación. Una familia que reduce el tiempo que tarda en llegar a su casa. Un trabajador que encuentra una ruta más segura. Ahí está el resultado.
