Álbum y barajitas que unen nuevamente a la familia
Columna: Con mi Lupa
Por: Alma Cárdenas
Hoy quiero hablar de algo que parecía haber quedado en el pasado, pero que curiosamente está logrando algo muy valioso en estos tiempos modernos: volver a unir a la familia.
Cuando era pequeña, era muy común emocionarnos con los álbumes de barajitas. Esperábamos con ilusión abrir los sobres para descubrir qué figuras nos habían salido. Siempre había algunas difíciles de encontrar, esos personajes o estampas especiales que parecían esconderse a propósito y que nos obligaban a seguir comprando, intercambiar con amigos o negociar con hermanos y primos para finalmente llenar el álbum.
Y aunque en aquel tiempo parecía solo un juego, en realidad era mucho más que eso: era convivencia.
Recientemente salió nuevamente un álbum del Mundial de futbol que ha despertado la emoción de chicos y grandes. Un álbum enorme, de más de 900 figuras, donde cada paquete cuesta alrededor de 25 pesos por siete estampas y donde incluso ya existen cajas completas que alcanzan costos de miles de pesos.
Sí, es un gasto considerable.
Pero más allá del dinero, hay algo que llama profundamente la atención: en esta época donde casi nadie suelta el teléfono celular o los aparatos digitales, las familias que entraron en este reto vuelven a reunirse alrededor de una mesa.
Y eso vale muchísimo.
Padres, hijos, hermanos y hasta abuelos se concentran en abrir sobres, pegar estampas, revisar números repetidos y registrar cuánto falta para completar el álbum. Se escuchan risas, negociaciones, bromas y conversaciones que quizá hacía tiempo no ocurrían con tanta naturalidad.
Por un momento, las pantallas dejan de ser protagonistas.
Y eso, sinceramente, emociona.
Porque no se trata solamente de llenar un álbum, sino de llenar espacios que poco a poco la tecnología había ido vaciando. Espacios de convivencia, de paciencia, de compartir tiempo real con quienes tenemos cerca.
Hoy, algo tan sencillo como unas barajitas está logrando que muchas familias vuelvan a platicar, a convivir y hasta a emocionarse juntas.
Tal vez por eso el verdadero valor del álbum no está en las estampas difíciles ni en el dinero invertido, sino en esos momentos donde todos participan, se ríen y disfrutan como antes.
Porque a veces, las cosas más simples son las que más unen.
Quizá no estamos comprando solo barajitas… quizá estamos recuperando momentos en familia que ya hacían falta… no cree usted?
