Los verdaderos ganones

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SENCILLITO

Los verdaderos ganones

Por ALBERTO RODRIGUEZ ROMERO

A tan sólo 16 días de que se incrementó el precio de la gasolina y el diésel y los transportistas, los de los camiones urbanos no hayan la puerta.
Hace apenas una semana comenté en este mismo espacio en que no tardaban en presionar para el aumento, pero esta vez sí se fueron a la yugular, están demandando cinco pesos.
O sea, ir de su casa al centro le costaría 14 pesos de ida y 14 de regreso, eso sí nada más toma un micro, es decir, 28 pesos diarios para transporte público, o sea a la semana, recuerden que en la iniciativa privada se trabaja seis días, serían 168 pesos, si el salario mínimo es de 560 pesos, se pagaría casi el 30 por ciento de él para trasladarse.
Pero eso es lo que quieren los concesionarios, que siempre navegan con la bandera de que están en la calle, que las condiciones son insostenibles, que la crisis, en fin, son unos artistas que lloran a unos y ríen a otros en una vuelta.
El gobierno prácticamente ya dobló las manos, pero será mucho menor el incremento, tal vez uno o dos pesos, y si sería un pecio justo, pero no en las condiciones en que se encuentran las unidades de transporte, no malas, pésimas y lo que le sigue en su gran totalidad.
De hecho ya son más cínicos, los concesionarios afirman que se aguantan con un peso si no les exigen la modernización, pero ¿cuándo han cumplido? Es más, ahorita van a negociar lo que quiera gobierno, le van a firmar hasta puñaladas si son regaladas, que al cabo el próximo año hay elecciones y va a haber cambios y a volver a empezar.
Lo más triste es que ni gobierno queda bien con el pueblo ni con los concesionarios, y estos segundos no quedan bien ni con gobierno ni con el pueblo, porque por más esfuerzos que realicen, quienes siempre salen beneficiados y hacen lo que quieren son los choferes.
Maltratan al pasaje, suben a la novia, no respetan a los mayores, dejan en la calle a los que tienen alguna discapacidad, se pasan los altos, manejan como locos, en fin, y lo que es peor, ellos sólo pagan una renta a los concesionarios, la cual disminuye cuando baja el pasaje aumenta la gasolina.
Así que mientras concesionarios y gobiernos siguen en sus negociaciones, los choferes sólo esperan la cantidad para el aumento, para saber cuánto más van a sacar a la semana, ellos son los ganones.

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