Si quieres cambiar la obra de tu vida… cambia el guion
Columna: Con mi Lupa
Por: Alma Cárdenas
¿Y si aquello que hoy no te gusta de tu vida no fuera el final de la historia, sino una señal de que necesitas cambiar el guion?
Todos somos protagonistas de una obra que se escribe todos los días.
Hay capítulos que nos hacen sonreír, otros que nos llenan de orgullo y algunos que preferiríamos arrancar de las páginas de nuestra memoria.
Pero la vida no tiene borrador.
Lo que pasó, pasó.
Sin embargo, hay algo que sí podemos cambiar: la manera en que continuamos la historia.
Muchas veces queremos que nuestra vida sea diferente, pero seguimos repitiendo el mismo guion.
Nos relacionamos con las mismas personas.
Tomamos las mismas decisiones.
Mantenemos los mismos hábitos.
Pensamos de la misma manera.
Permitimos las mismas situaciones.
Y después nos preguntamos por qué nada cambia.
¿Cómo queremos un capítulo diferente si seguimos escribiendo las mismas líneas?
Cambiar el guion no significa negar nuestro pasado.
Significa aprender de él.
Tal vez durante mucho tiempo hemos interpretado el papel de quien siempre complace a los demás.
De quien dice que sí aunque quiera decir que no.
De quien permanece donde ya no se siente valorado.
De quien tiene miedo de comenzar nuevamente.
De quien cree que ya es demasiado tarde.
De quien se convence de que no puede.
Pero ningún papel tiene que ser eterno.
Podemos cambiar.
Podemos aprender.
Podemos comenzar otra etapa.
A veces el cambio empieza con una palabra muy pequeña:
“No.”
No quiero esto.
No voy a permitir aquello.
No voy a continuar en un lugar donde no me respetan.
No voy a seguir viviendo para cumplir las expectativas de los demás.
Y otras veces comienza con un:
“Sí.”
Sí voy a intentarlo.
Sí voy a estudiar.
Sí voy a viajar.
Sí voy a cuidar de mí.
Sí voy a emprender.
Sí voy a volver a amar.
Sí voy a darme una oportunidad.
Porque cambiar el guion también significa atrevernos a escribir posibilidades que nunca habíamos imaginado.
Hay personas que llevan años esperando que alguien más cambie para poder ser felices.
Esperan que cambie la pareja.
Que cambien los hijos.
Que cambien los compañeros.
Que cambien las circunstancias.
Y mientras esperan, su propia vida se queda detenida.
Pero no podemos escribir el guion de los demás.
Podemos escribir el nuestro.
Podemos decidir qué aceptamos, qué dejamos atrás y hacia dónde queremos caminar.
También debemos dejar de interpretar eternamente el papel de víctima de nuestro pasado.
Todos tenemos heridas.
Todos hemos cometido errores.
Todos hemos vivido decepciones.
Pero una herida no tiene por qué convertirse en nuestra identidad.
Un fracaso no tiene por qué convertirse en nuestra sentencia.
Y una mala experiencia no tiene por qué decidir cómo será el resto de nuestra vida.
A veces necesitamos cerrar un capítulo para poder comenzar otro.
Y cerrar un capítulo no significa olvidar.
Significa dejar de vivir dentro de él.
Quizá hoy sea el momento de preguntarnos:
¿Qué parte de mi guion ya no quiero seguir interpretando?
Tal vez sea el miedo.
La inseguridad.
La culpa.
La dependencia.
El resentimiento.
La necesidad de aprobación.
La costumbre de postergarnos.
O simplemente esa idea de que debemos permanecer exactamente como éramos para no decepcionar a nadie.
Pero crecer también significa cambiar.
Y cambiar no siempre es perder.
A veces cambiar es encontrarnos.
La nueva versión de nosotros mismos puede sorprendernos.
Podemos descubrir que somos más fuertes de lo que pensábamos.
Que podemos estar solos sin sentirnos abandonados.
Que podemos decir no sin sentir culpa.
Que podemos comenzar de nuevo sin pedir permiso.
Que podemos perseguir un sueño aunque los años hayan pasado.
Que podemos equivocarnos y volver a intentarlo.
La vida es una obra en movimiento.
Mientras haya un nuevo día, todavía existe la posibilidad de escribir una escena diferente.
No sabemos cuántos capítulos nos quedan, pero sí podemos procurar que los siguientes tengan más autenticidad, más paz y más propósito.
No necesitamos cambiar toda nuestra vida de un día para otro.
A veces basta con cambiar una decisión.
Después un hábito.
Después una actitud.
Y poco a poco, el argumento comienza a transformarse.
Así que si hoy sientes que la historia que estás viviendo no se parece a la que soñaste, no pienses que todo está perdido.
Tal vez simplemente llegó el momento de tomar el lápiz.
Cambiar una página.
Reescribir una escena.
Y comenzar a construir un capítulo diferente.
Si quieres cambiar la obra de tu vida, quizá no tengas que cambiar de escenario; tal vez tengas que cambiar el guion. Deja de repetir las mismas frases, los mismos miedos y las mismas decisiones. Tú no puedes borrar lo que ya fue escrito, pero sí puedes decidir qué escribirás a partir de hoy. Porque mientras tengas vida, siempre habrá una nueva página esperando por ti… ¿no cree usted?
