CORRESPONDENCIA
La lucha por el poder
Por José Luis Castillo
UNO. – Lo que está ocurriendo en Reynosa, y en varias partes del estado, de confirmarse las denuncias que han comenzado a circular, merece una atención seria y contundente.
Resulta particularmente preocupante que, desde el gobierno municipal, que encabeza el Makito, Carlos Peña Ortiz, se pretenda —según los señalamientos que se han hecho públicos — influir en las decisiones internas de MORENA para favorecer determinados perfiles en la futura contienda por la alcaldía.
Desde luego que un gobierno constitucionalmente constituido administra una ciudad; no debería convertirse en operador de una candidatura partidista ni pretender decidir quién tiene derecho a competir dentro de un partido político.
Y las denuncias se tornan más serias cuando existe un señalamiento todavía más delicado: que medios de comunicación estarían siendo presionados para no mencionar o difundir información relacionada con la diputada Magaly Deandar Robinson, bajo la amenaza de perder convenios de publicidad institucional.
Si esto se acredita, ya no estaríamos hablando simplemente de una disputa política interna. Estaríamos frente a un asunto que toca directamente la libertad de expresión y la relación entre el poder público y los medios de comunicación. La publicidad oficial no debe convertirse en mecanismo de premio, castigo, censura o disciplinamiento editorial.
Sencillo. La Constitución mexicana protege la libertad de expresión y el derecho a la información. Por eso, cualquier intento de utilizar recursos públicos para condicionar la línea editorial de un medio debe ser observado con la máxima seriedad y, en su caso, investigado por las autoridades competentes y ojalá exista quien tenga el valor para hacer la denuncia ante la autoridad competente.
También resulta necesario separar las versiones políticas de los hechos comprobables. Se ha señalado que Carlos Peña Ortiz tendría interés en buscar una candidatura a la Diputación Federal por MORENA y que, paralelamente, determinados personajes —entre ellos Antonio Chávez y Claudia Hernández— serían considerados para la alcaldía dependiendo del género que finalmente corresponda. Todo ello forma parte, por ahora, del terreno de las versiones y escenarios políticos, y corresponde al partido definir formalmente sus procedimientos y candidaturas.
Insisto: Lo que no puede aceptarse como normal es que, antes de que siquiera comience formalmente un proceso interno, existan acusaciones de condicionamiento, presión o utilización del aparato gubernamental para inclinar la balanza.
Lo mismo sucede el Llera de canales, en la lucha por el poder hay quien intenta descarrilar el proyecto del Dr., Moisés Borjon Olvera y de Gabriel Cabrera, aunque amenazas de por medio esta fórmula de todas maneras estima cambiar de caballo a tiempo, el color no hace a la persona y menos gana elecciones, por ello buscaran cobijo en otra franquicia distinta al PAN para abanderar su proyecto y consolidar el triunfo.
Victoria no es la excepción y mire que por el lado municipal traen sus fichas y sus negras intenciones, pero, por el lado estatal, MORENA trae consigo los nombres de gente afín a quien manda en Tamaulipas y ahí está la estira y afloje aun cuando ambos suspirantes tienen el mismo padrino, extinto, pero con mucho poder, por el lado Azul, TICO, empieza a quitarles el sueño, veremos.
DOS. – La UAT, vuelve a colocarse al frente de la batalla contra el gusano barrenador en este momento en que el campo tamaulipeco enfrenta una amenaza que no admite distracciones, y por ello ha decidido poner lo que sabe, lo que tiene y lo que puede hacer al servicio de quienes viven de la ganadería.
El avance del gusano barrenador del ganado representa un problema sanitario, pero además es una amenaza para el patrimonio de miles de productores, para la productividad pecuaria y, en determinadas circunstancias, para la salud pública.
La respuesta de las instituciones no puede limitarse a discursos ni a acciones aisladas: requiere conocimiento científico, presencia en las comunidades rurales, vigilancia permanente y coordinación entre autoridades y productores.
A través de su Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, la Universidad ha puesto en marcha brigadas de contención y atención que llevan capacitación, vigilancia epidemiológica y asistencia veterinaria directamente a las zonas donde se encuentra el problema.
La capacitación a pequeños y medianos ganaderos, la orientación para prevenir infecciones en heridas, la atención de animales afectados, la identificación de larvas y moscas, así como el monitoreo mediante trampas especializadas, constituyen herramientas fundamentales para detectar oportunamente nuevos casos y evitar que el problema se extienda.
Pero hay algo todavía más importante: la UAT está poniendo a disposición del sector ganadero su capacidad científica y profesional.
La clasificación de especímenes en sus laboratorios, el trabajo de sus especialistas y la participación de estudiantes de distintas facultades demuestran que la universidad pública puede y debe tener una función estratégica frente a los problemas que afectan directamente a la sociedad.
La presencia universitaria en el campo también genera confianza. El productor que enfrenta un animal enfermo no necesita solamente una recomendación a distancia; necesita saber qué hacer, cómo hacerlo y dónde encontrar apoyo. Las brigadas de la UAT representan precisamente ese puente entre el conocimiento académico y las necesidades reales del sector rural, así de fácil.
