Amar hoy a quienes mañana seremos
Columna :Con mi Lupa
Por :Alma Cárdenas
Hoy quiero poner la lupa en un tema que toca el corazón y la conciencia: el amor hacia nuestros adultos mayores.
Nuestros padres, nuestros abuelos… esas personas que un día fueron fuertes, que nos cuidaron, que nos enseñaron a caminar, a hablar, a vivir. Hoy, muchos de ellos necesitan de nosotros de una manera distinta, más silenciosa, más paciente… pero igual de importante.
Con el paso del tiempo, la vida cambia. El cuerpo se vuelve más lento, la memoria a veces falla, la energía ya no es la misma. Y en ese proceso, lo que más necesitan no es solo atención… es amor.
Amor en forma de paciencia.
Porque escuchar una historia repetida no es una carga, es una oportunidad de acompañar.
Porque responder con calma, en lugar de desesperación, es una muestra de respeto.
Porque entender sus tiempos es reconocer su dignidad.
Arroparlos con amor no significa hacer grandes cosas. A veces basta con una visita, una llamada, sentarse a su lado, tomar su mano, hacerlos sentir que siguen siendo importantes, que siguen siendo parte de la familia, que no están solos.
Vivimos en un mundo que corre deprisa, donde muchas veces se deja de lado a quienes ya no pueden seguir el mismo ritmo. Y ahí es donde debemos detenernos y preguntarnos:
¿qué tipo de familia queremos ser?
Es fácil pensar que la juventud es eterna, que siempre tendremos tiempo, que siempre estaremos fuertes. Pero la realidad es otra: todos vamos hacia allá.
Algún día también seremos nosotros quienes necesitemos paciencia, compañía, cariño. Y en ese momento, lo que más desearemos no será estar en el abandono, sino rodeados de nuestra familia, de amor, de dignidad.
Los adultos mayores no son una carga, son historia viva. Son raíces, son memoria, son ejemplo. Y merecen vivir esta etapa con respeto, con cuidado y, sobre todo, con cariño.
No esperemos a que sea tarde para demostrarlo.
Porque al final, la manera en que tratamos hoy a nuestros mayores habla mucho de lo que somos… y de lo que algún día recibiremos.
El amor que hoy damos a nuestros mayores… es el mismo que mañana estaremos esperando… no cree usted?
