
En una emotiva muestra de inclusión y empatía, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Nuevo Laredo, en colaboración con la Universidad Tecmilenio, culminó con éxito el primer curso gratuito de Lengua de Señas Mexicana (LSM), dejando huella en los corazones y la vida cotidiana de 44 egresados que hoy cuentan con nuevas herramientas para comunicarse y conectar con la comunidad sorda.
Lo que inició como una capacitación básica, se transformó en una experiencia profundamente humana que fortaleció lazos familiares, amistades y vocaciones de servicio. El curso, impartido por la especialista Andrea Güemez en las instalaciones del Centro de Rehabilitación Integral (CRI), tuvo como objetivo promover la inclusión social y brindar herramientas efectivas de comunicación, tanto a personas con familiares con discapacidad auditiva como a ciudadanos solidarios con vocación de ayudar.
Rosa María Rodríguez, una de las participantes, compartió su vivencia al tomar el curso junto a su hijo Diego, quien tiene discapacidad auditiva. Para ella, más que una capacitación técnica, fue un puente emocional.
“Nos sentimos muy bien porque este curso le dio a mi hijo Diego la oportunidad de convivir con más personas. A él le encanta socializar, y hacer el curso juntos abrió un camino para comunicarnos mejor. Fue un gran apoyo para todos, especialmente para Diego. Agradezco mucho que le abrieran las puertas y que me brindaran herramientas para comunicarme de manera más efectiva con mi hijo”, expresó conmovida.
Durante las clases, Diego no solo aprendió, sino que también se convirtió en guía para sus compañeros, compartiendo sus conocimientos y demostrando en la práctica el valor de la Lengua de Señas como herramienta de inclusión real.
Otra de las participantes, Maricruz Quezada Moya, se inscribió sin tener familiares con discapacidad auditiva, motivada únicamente por su deseo de ayudar a los demás.
“Estoy muy agradecida por haber sido tomada en cuenta. Me llena de alegría saber que puedo ser un puente de comunicación entre una persona que no puede hablar o escuchar y las demás. Esto me llena de motivación”, afirmó.
Historias como la de Mónica Guadalupe Cruz reflejan la importancia de este tipo de espacios. Ella asistió al curso junto a su hija, quien tiene hipoacusia bilateral. Ambas buscaron fortalecer su vínculo y abrir nuevas posibilidades de comunicación.
“Le doy las gracias al Sistema DIF por traer esta capacitación a Nuevo Laredo y por darnos la oportunidad de participar. Ahora mi hija ya puede comunicarse con más personas, no solo conmigo, y eso me llena de alegría”, comentó.
Lucero Rubio González también compartió su historia personal, motivada por la necesidad de comunicarse con su padre de 70 años, quien tiene problemas de audición.
“Creo que todos debemos ser inclusivos y tener empatía con quienes necesitan esta forma de comunicación. Agradezco la oportunidad de aprender y ayudar a los demás”, señaló.
De los 44 egresados, 17 son colaboradores del propio Sistema DIF, quienes ahora cuentan con herramientas adicionales para brindar una atención más inclusiva y empática en su labor diaria.
Con acciones como esta, el DIF Nuevo Laredo reitera su compromiso con la inclusión, rompiendo barreras de comunicación y construyendo una sociedad en la que todas las personas, sin importar sus capacidades, se sientan escuchadas, valoradas y comprendidas.
