
Nuevo Laredo vivió una de sus noches más vibrantes y memorables este domingo con la celebración del NLD Fest, evento que congregó a más de 60 mil ciudadanos en el Monumento a Benito Juárez y la calle Campeche, en el marco del 177 aniversario de la fundación de la ciudad.
Familias enteras, jóvenes, adultos mayores y visitantes se dieron cita desde temprana hora para formar parte de esta fiesta sin precedentes, donde la música, la gastronomía, el orgullo por la identidad local y el ambiente de unidad se fusionaron para crear una jornada inolvidable. Encabezado por la presidenta municipal Carmen Lilia Canturosas Villarreal, el festival fue una contundente muestra de que Nuevo Laredo es una ciudad viva, fuerte y en constante transformación.
Uno de los momentos más esperados del evento fue la tradicional Campechaneada, donde el aroma de los platillos típicos impregnó el aire. En una mega discada preparada para más de 3 mil personas, acompañada de más de 400 kilos de pulled pork ahumado, el sabor local cobró protagonismo. Antojitos, bebidas, concursos, música en vivo y múltiples sorpresas hicieron que el lugar se convirtiera en una gran verbena popular.
En su mensaje, la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal agradeció a los asistentes por su entusiasmo y su compromiso con el desarrollo de Nuevo Laredo, y subrayó que la esencia de la ciudad está en su gente: trabajadora, generosa y valiente.
“Me siento profundamente orgullosa de ver a una ciudad unida, alegre y en constante crecimiento. Hoy celebramos no solo 177 años de historia, sino también los avances que juntos hemos logrado. Nuevo Laredo es una ciudad fuerte, trabajadora y llena de esperanza, y vamos a seguir transformándola con amor y responsabilidad”, expresó con emoción.
Durante su discurso, también resaltó que Nuevo Laredo vive un periodo de paz social, estabilidad y dinamismo económico, gracias a la coordinación efectiva con los gobiernos federal y estatal, lo que ha permitido organizar eventos de gran escala que reactivan el comercio local y refuerzan el tejido social.
La noche estuvo marcada por una cartelera musical de primer nivel. El escenario cobró vida con la presencia de grandes exponentes que ofrecieron conciertos gratuitos para deleite de los asistentes. El grupo La Leyenda abrió la velada con su característico estilo norteño, haciendo cantar a miles de parejas y familias que se sumaron a un ambiente de nostalgia y romanticismo.
El ritmo se intensificó cuando El Gran Silencio tomó el escenario. Su fusión de ska, rock, reggae y cumbia desató la euforia del público, que no dejó de saltar y corear cada canción. A mitad del festival, Edwin Luna y La Trakalosa de Monterrey encendieron aún más los ánimos con su repertorio de éxitos, creando una conexión directa con la audiencia, que respondió con aplausos, ovaciones y lágrimas de emoción.
Como broche de oro, el legendario Alex Lora y El TRI ofrecieron un espectáculo cargado de fuerza, historia y autenticidad. Con su característico estilo rebelde y sus letras que forman parte del alma musical de México, el grupo hizo vibrar a miles de gargantas que corearon cada canción como un himno, demostrando que la identidad de Nuevo Laredo también se canta con rock.
Uno de los momentos cumbre de la noche llegó cuando el cielo se iluminó con un espectáculo de fuegos artificiales. Las luces danzaban sobre los rostros emocionados de los asistentes, marcando un instante mágico que quedará grabado en la memoria colectiva de quienes vivieron esta noche histórica.
El NLD Fest 2025 no fue solo una celebración del pasado, sino una afirmación del presente y una mirada al futuro. Un recordatorio de que Nuevo Laredo es una ciudad que se crece ante los desafíos, que celebra sus raíces con alegría y que sigue avanzando gracias a la fuerza de su gente.
Con esta magna celebración, el Gobierno Municipal refrenda su compromiso de fortalecer la identidad neolaredense, fomentar la convivencia familiar y comunitaria, y seguir generando espacios donde el arte, la cultura, la música y la unidad social florezcan. Así, entre música, sabores y emociones, Nuevo Laredo volvió a gritar con orgullo: ¡Somos tierra de historia, de esperanza y de corazón vibrante!

